Puntadas

Ni pienso, ni busco, ni quiero volver.
 No quiero ni verte, ni hablar, ni saber. 
Yo quiero irme lejos, tanto como pueda... 
quiero que me veas desaparecer. 


Y te quiero decir que estos pedazos que ves no son más que la suma de mis partes. Que voy cosiéndolos a poquito y que a veces me pincho la yema de los dedos con la aguja. Que todavía escuece aunque ya no duela. Que todavía deshago mis puntadas si el color del hilo deja de convencerme. Que no tengo patrón, ni fecha de entrega. Que me hago un poco a jirones y otro poco a retales. Y voy siendo un poco más yo aunque ya no recuerde quien era. Y no puedo decirte hoy lo que sucederá mañana. Porque quizás mañana se me acabe el hilo. O puede que consiga dar, por fin, la última puntada. O que salga corriendo a mitad de la noche y me olvide la aguja sobre la mesa. Porque a veces, aunque jamás lo confesaría, me muero de miedo. A volverme a romper, sobre todo. Porque entiendo que nunca seré la misma que era antes de coserme. Y aunque no sé si eso es tan malo como parece, entiendo que sí es irreversible. Ya ves, a mí que me aterraba lo definitivo. Y aunque ya perdí el miedo, no hice lo mismo con el respeto. Que me desvanezco a ratitos y a ratitos también brillo. Y que ese brillo puede cegarte si me miras de frente. Por eso te quiero decir que no soy ni lo que tú ves ni lo que yo cuento. Que quiero más de lo que puedo. Que puedo más de lo que creo. Y que intento. Sobre todo que lo intento. Y que, aunque a veces parece muy fácil, otras se me antoja imposible. Y no recuerdo cómo era aquella puntada y me acobardo de golpe. Y me encojo, me ahogo, me doblo, me quiebro. Pero al final, no sé cómo, consigo enhebrar la aguja y empiezo de nuevo. Porque cuando descubres que puedes con los finales empiezas a dudar si alguna vez podrás de nuevo con los principios. 

4 comentarios:

Carlos dijo...

Logras que la belleza no sea durmiente al pincharse sino que adquiera vida hilando palabras, que el miedo no sea temor sino certeza de incertidumbre, que el hilo no se acabe por mas que la madeja dejase de existir.

Una costura genial

Nerea Riveiro dijo...

Uala, te ha quedado genial...
¡Un saludo! :)

Amanda dijo...

Precioso. Los versos son tuyos?

Sara dijo...

No, es una canción de Malú.

;)