Rutina


De la rutina insípida de su oficina destaca el café que toma a media mañana con Eduardo. Hablan de a donde irían si no estuvieran atados a su escritorio, si no tuvieran esa alarma predeterminada que todos los días los empuja a salir de la cama para cumplir con su jornada de 9 a 5. A veces, cuando regresa a su sitio, abre el explorador de internet y busca billetes de avión a países lejanos que adjunta, con una sonrisa, en un email interno que Eduardo recibe desde la otra punta de la oficina con un guiño.

Esta mañana, sin embargo, no ha habido café. Eduardo y ella han recibido a primera hora la noticia de que, junto a otros tantos compañeros, sus nombres formaban parte de la lista del ERE de su empresa.

Confusa, ha metido sus cosas en una caja de cartón y de repente, como si de una revelación se tratara, ha recordado que siempre ha tenido miedo a volar.

4 comentarios:

Carlos dijo...

Ellos eran el mejor antídoto contra la rutina, y en ellos tantos. En la ciudad, en el campo, en el mar, en la cocina, en el almacén, en clase, en el Parque de bomberos, en Urgencias, en la costurería, en el taller, en el kiosko, en la portería, en el camión de basura, en mesa de estudio, en su sueño, sueños de hacer, de tener, de querer, de vivir.
Pero están quienes hacen del poder su rutina, un poder adquirido en nombre de la democracia, pero desde entonces ya pegados a el, poder númerico o de oratoria, poder de ley (no confundir con justicia) o de finanzas, poder, el poder convertido en rutina. Dicen que si tenemos en nuestra mano cambiar eso, tan solo tenemos que pedirlos por los conductos reglamentarios de un reglamento que ellos crearon. Suena tan simple que parece pura rutina conspiranóica, pero este país lleva camino de otros cuarenta años así.

Y los protagonistas de tu relato, de la vida misma, ellos, tantos, son el mejor antídoto contra la rutina del poder.

Que tus relatos sean buenísimos es otro tipo de rutina :-)

Nerea Riveiro dijo...

Tus relatos son buenísimos, me ha encantado volver a leerte, hacía mucho que no me pasaba por aquí. ¡Un besazo!

Oski dijo...

Dicen que toda pérdida puede ser una ganancia. Quizás les hayan hecho un favor y su vida empiece justo en este momento, quizás en otro país, porque en este los sueños se truncaron y nadie nos dice que fuimos derrotados. Sólo hay que perder el miedo a volar.

Abrazos.

B. dijo...

pero los miedos se superan, con tiempo, sólo ha olvidado cómo.