5 distopías que deberías leer


A estas alturas no es ningún secreto que soy una apasionada lectora de distopías. Ayer en twitter me encontraba con esta lista distópica que compartía en mi TL. Como varias personas me señalaron, no todas las obras reflejadas en esta lista son distopías. Además, faltan títulos a mi parecer importantes. Por eso he decidido hacer mi propia lista, que he limitado a cinco títulos que considero imprescindibles. Evidentemente aún no he leído todas las distopías que se han escrito (aunque es un proyecto a largo plazo), así que es una lista basada en mis lecturas.

Pero, antes de nada, creo que lo oportuno es definir el término distopía. Según wikipedia:
Una distopía es una sociedad ficticia indeseable en sí misma.
 El término distopía está basado en "utopía" que, como ya expliqué en este post, fue acuñado por Tomás Moro en su obra homónima.

Del mismo artículo, saco mi propia definición para la distopía:
La distopía es una advertencia. Una crítica por exageración. Se presenta una sociedad imposible, extrema que advierte sobre los peligros de las tendencias actuales. Se utiliza el futuro para alertar sobre el presente. La sociedad distópica guarda inquietantes similitudes con la sociedad sobre la que pretende advertir.
 La Wikipedia clasifica las distopías en dos tipos: puras e indirectas.
Puras: Están basadas en complejos sistemas sociales, legales, económicos, culturales o políticos contra los que el protagonista lucha.
Indirectas o apocalípticas- La sociedad distópica es un escenario de fondo donde se desarrolla la historia. La trama que se describe no parte del enfrentamiento del protagonista con el sistema
 Aquí encontramos uno de los elementos clave de toda distopía: el protagonista se enfrenta al sistema.El punto de partida, la base de toda distopía es exactamente ese: el inconformismo del protagonista, su rebeldía, su lucha contra el sistema. El protagonista de la distopía no está conforme con la sociedad distópica en la que vive. A fin de cuentas, la distopía pretende alertarnos sobre nuestra propia sociedad, es un aviso, una voz de alerta, una llamada al cambio.

Todo lo demás son tramas apocalípticas. La sociedad distópica es un simple escenario en el que transcurre una trama que poco o nada tiene que ver con ella. Ejemplode esto son "El país de las últimas cosas" de Paul Auster o "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" de Phillip K.Dick. En ambos libros existe una sociedad distópica, un futuro indeseable... pero el protagonista no se rebela contra el sistema. El transfondo distópico, apocalíptico se utiliza para poner al protagonista en una situación extrema, para ubicar sus acciones en un espacio concreto. El conflicto de estas novelas no es el enfrentamiento con el sistema, es el enfrentamiento interior del protagonista o su propia lucha por la supervivencia. Mucho más claro resulta encuadrar en este género "La carretera" de Cormac McCarthy ya que la acción transcurre en un mundo apocalíptico, en el que la civilización ha sido destruída.

Por otro lado, tenemos la ciencia ficción.

La ciencia ficción es un género cuyos contenidos se encuentran basados en supuestos logros científicos o técnicos que podrían lograrse en el futuro.
Es lo que sucede, por ejemplo, en "La máquina del tiempo" de H.G.Wells. En esta novela se presenta un supuesto logro científico (una máquina que permite viajar en el tiempo) y es en esto en lo que se basa el resto de la historia. Otro ejemplo que me viene a la cabeza es el relato de Phillip K.Dick "Podemos recordarlo por usted al por mayor" que inspiró la película Total Recall. Quizás aquí se combine un poco todo: tenemos por una parte una sociedad distópica y un avance científico que permite implantar recuerdos artificiales, pero nuestro protagonista no se rebela contra el sistema: nuestro protagonista huye para salvar su vida y a raíz de eso suceden otras cosas. Me refiero a la película, el relato original cuenta otra historia, pero es mejor leerlo.

Es habitual confundir estos tres géneros porque normalmente unos incluyen características de los otros. Me he encontrado con varias listas supuestamente distópicas, como la que menciono más arriba, que enumeran novelas apocalípticas o de ciencia-ficción como si fueran distopías, pero también he visto distopías clasificadas como obras de ciencia-ficción. Supongo que es el eterno debate.

Sin considerarme una experta en el tema, repito que me queda mucho por leer aún, pero escudándome en el poder que mis amigos de La Biblioteca de Trantor me han concedido, he realizado mi propia lista distópica. Son todos los que están aunque no estén todos los que son. Estas son las 5 distopías que considero que todo el mundo debería leer. 


1984 de George Orwell

He hablado (y mucho) anteriormente sobre esta novela. Si os interesa, podéis leer este artículo sobre las interpretaciones políticas y sociales de la misma o escuchar este podcast que grabé para La Biblioteca de Trantor.

¿Por qué hay que leer "1984"?

La sociedad que plantea Orwell en esta novela no sólo es inquietantemente similar a nuestra realidad actual, sino que plantea una serie de posibilidades escalofriantes que todos deberíamos conocer. Es una distopía pura: una sociedad ficticia absolutamente indeseable, opresora y estratificada (otra cualidad reseñable de las distopías: la sociedad suele estar dividida en castas o estratos sociales) con la que un individuo, Winston Smith, comienza a sentirse disconforme.

Hay que leer 1984 (y, de paso, Rebelión en la Granja) porque comprender conceptos como neolengua y doblepensar resulta de los más clarificador, para entender por qué la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud y la ignorancia es la fuerza. Ideas inquietantemente familiares que nos presentan un futuro absolutamente factible de una manera magistral.


Nosotros de Yevgueni Zamiatin

Mi novela fetiche, la injustamente olvidada, la que me ha llevado a comenzar una cruzada tuitera por su lectura. De hecho, la he puesto en segundo lugar sólo por disimular. ¿Por qué leerla? Porque esta novela, escrita en 1921 por un ingeniero naval ruso fue la culpable de que, años más tarde, Orwell se sentara a escribir su obra cumbre (y sospecho que también inspiró a Huxley, aunque siempre lo negara). Pero también por motivos personales. D-503, el protagonista de la novela es un ingeniero viviendo en una sociedad distópica y completamente obsesionado con la raíz cuadrada de menos uno. Las metáforas matemáticas son recurrentes en la novela y eso a mí personalmente me parece algo maravilloso.

Puramente distópica, presenta de manera muy clara y entendible otra de las claves del género: la pérdida de la individualidad en favor de la conciencia colectiva. La premisa de toda sociedad distópica es despojar al individuo de cualquier necesidad de rebelarse contra el sistema, una de las formas más sencillas de hacer esto es haciéndole sentir parte del sistema, miembro de un conjunto. El todo siempre es más que la suma de sus partes y la colectividad que ofrece el Estado otorga una seguridad, una sensación de pertenencia que crea un fuerte vínculo entre los miembros de mismo.


Un mundo feliz de Aldous Huxley

Publicada en 1932, esta distopía da una vuelta de tuerca al género. Presentada, en apariencia, como utópica (aunque no en fondo, como ya expliqué aquí) la sociedad que Huxley nos describe resulta inquietante. Los ciudadanos están divididos por castas que se deciden antes de su propio nacimiento, es decir, los habitantes de la sociedad distópica de Huxley son producidos en cadena para ocupar un lugar muy concreto en la sociedad. Con esto, su intención era denunciar la producción en cadena de Ford, en pleno auge por aquella época. Curiosamente, Ford basó sus sistema en los estudios de Frederick Taylor, mencionado repetidas veces en "Nosotros" (pero Huxley decía que se inspiró en las novelas de H.G.Wells, insisto).

En esta novela se aprecia muy bien la disconformidad con la sociedad que lleva a la rebeldía. La sociedad no es opresora, como sucede en otras distopías, pero ejerce un control total y absoluto sobre sus habitantes, a través de la felicidad proporcionada de manera artificial a los mismos. Bajo mi punto de vista, mucho más inquietante que una sociedad totalitaria y reestrictiva, pero hay a quien le podría parecer utópico.

Espejismo de Hugh Howey

La más moderna de las cinco, de 2011. Es el primer título de una trilogía en realidad, pero podría leerse de manera aislada sin problemas. Howey nos presenta una sociedad subterránea, atrapada en una especie de búnker o silo, como lo denominan en la novela. Una metáfora perfecta de otras de las claves de las distopías: la sociedad está contenida en un espacio limitado. El individuo no tiene libertad de movimiento, se encuentra encerrado en todo momento, ya sea de manera literal o figurada. De esa limitación surge el deseo de todo protagonista distópico de huir hacia lo prohibido. Lo prohibido, lo que está fuera de las fronteras de la sociedad distópica supone en sí mismo un acto de rebeldía.

También me parece muy interesante la observación que se hace en la novela sobre los métodos de control de las revoluciones. Howey explica muy certeramente que toda sociedad reprimida precisa de una válvula de escape (bastante literal en este caso). Apreciable también en Rompenieves, la película distópica sobre la que hablé en este podcast. La idea que presenta esta película es que la revolución debe de estar controlada desde sus orígenes por el propio Estado, pero logrando que los individuos crean que están actuando por voluntad propia.



Fahrenheit 451 de Ray Bradbury

Escrita en 1953, la trama gira en torno a Montag, un bombero encargado de quemar los libros por orden del gobierno.Creo que esta frase explica perfectamente por qué cualquier amante de la literatura debería leer esta novela. Pero hay más. En la novela aparece el personaje de Clarisse, una chica que "piensa de más" y que hace que el protagonista se replantee su papel en la sociedad. Esta es otra de las claves de las distopías: con frecuencia aparece un personaje que obliga al protagonista a replantearse su actitud ante la sociedad en la que vive. Normalmente se trata de una mujer. Este personaje "detonador", como yo lo llamo, suele estar ya liberado de sistema (caso de I-330 o de Julia) aunque no necesariamente tiene por qué haberse rebelado contra él. El único requisito es que tenga ideas propias, ajenas a las inculcadas por el Estado.

Además, me parece interesantísima la reflexión que plantea la comparativa entre las novelas de Bradbury y Huxley. Mientras el primero teme una sociedad que queme los libros, el segundo nos plantea una sociedad que ha dejado de sentir interés por la literatura. Ambas ideas terribles, al menos bajo mi punto de vista, aunque la segunda mucho más cercana a nuestra propia realidad.



Si tenéis algún aporte, sugerencia, protesta, título distópico que proponerme ya sabéis: twitter, comentarios del blog o un email. 



2 comentarios:

oskar calvo dijo...

No conocía Espejismo, me la apunto para leerla en cuanto termine con las que tengo entre manos ahora mismo.

Por otro lado considero que algunas obras de Philip K. Dick se pueden considerar mundos distópicos también.

jmonteagudo dijo...

Saludos, Sara.

Me gustó como matizaste la definición de distopía y trama distópica, así como las confusiones frecuentes con la ciencia ficción.

Pongo «Nosotros» y «Espejismo» en mi lista de pendientes y estoy seguro de que descubriré muchas otras cosas interesantes en tu blog.

Que acabes de pasar un buen verano.