La piratería no existe


Tengo el gran defecto de creer que las personas son buenas por naturaleza. Por eso, cuando veo leyes como la famosa Ley Sinde que declara culpables sin realizar un juicio, me indigno.

Considero que la piratería no es el robo premeditado y alevoso que dicen. La piratería es una consecuencia, una respuesta a la falta de recursos y a la completa incomprensión a  la que sectores como el editorial o el discográfico someten a sus clientes.

La gente no se baja canciones, libros o películas porque quiera arruinar a los cantantes, escritores y actores del mundo. La gente se descarga este material porque, simplemente, no encuentra otra alternativa viable. ¿O alguien cree, sinceramente, que ver una película grabada en el cine con personas levantándose o hablando es preferible a verla con buena calidad? No, por supuesto que no. Pero si las opciones son verla gratis con pésima calidad, pagar la friolera de 8 euros para verla en cine o esperar más de un año a que la televisen, la primera opción ya no parece tan mala.

Donde otros han visto una oportunidad de negocio, la industria cinematográfica española ve un delito. No se les ocurre ofrecer al espectador esa película con buena calidad a un precio módico, no. Se les ocurre tacharle de criminal y crear una ley absurda y desproporcionada.

Y lo mismo pasa con la  música o con los libros. En España no hay una alternativa real a la piratería. Soluciones como Libranda son, simplemente, un insulto a los lectores.

Por eso, cuando Amazon llegó a España un rayo de esperanza surgió ante mí. Por fin una alternativa real, una oportunidad de demostrar que no somos los piratas que ellos dicen. Una ocasión para probar que, si se nos trata con respeto, nosotros respetamos.

Con Amazon llegaron los ebooks a menos de un euro y los precios verdaderamente competitivos en papel. Muchos escritores que, hasta la fecha, no habían podido publicar sus obras encontraron el momento de hacerlo. Así, aparecieron títulos como “Realidad Aumentada” de Bruno Nievas, “Treinta postales de distancia” de Sara Ventas, “El búnker de Noé” de Gabri Ródenas o “El manuscrito” de Blanca Miosi (pronto haré un post sobre todos ellos, por cierto). Libros a precios verdaderamente competitivos que daban una doble oportunidad al lector: la de demostrar que con un precio justo no había necesidad de piratear y la de “apadrinar” a un escritor en ciernes, apoyándole desde el principio.

Pero mi fe en la humanidad se vio quebrantada cuando me enteré por twitter de que alguien había colgado en una página de descargas el libro de Gabri Ródenas. Un libro, “El búnker de Noé”, que vale 0’89 euros. Un libro de un autor que acaba de empezar y que necesita, ahora más que nunca, todo nuestro apoyo. Gabri, lejos de enfadarse, contestó lo siguiente:


Una respuesta llena de respeto a quién no ha tenido ninguno hacia su persona. Todo un ejemplo y creo que una valiosa lección que autores ya consagrados aún no han aprendido.

No es el caso, por supuesto, de Juan Gómez-Jurado. Pionero en defender a los lectores tras el anuncio de la ya famosa ley Sinde. Juan respondió con este artículo cuyo título, por cierto, me he atrevido a tomar prestado.

Juan no se quedó solo en las palabras. Demostró con hechos que creía en lo que decía y dejó a algunos defensores de la injusticia sin ganas de volver a intentar retarle.

Yo conocí, como muchos, a Juan gracias a esta gesta. Su integridad como persona y escritor le sirvió para darse a conocer en España sin pretenderlo. Eso dice mucho de los lectores de este país. Demuestra que, si se nos trata de delincuentes, robamos. Si se nos trata como lectores, leemos. Para mí, una gran lección para todos los escritores consagrados y, sobre todo, para los que empiezan.

Ayer, sin ir más lejos, tuve ocasión de probar esto. Gracias a un chivatazo de Marc, supimos que “La leyenda de ladrón” había sido subida a una página de descargas. Fruto de la indignación del momento, nació esta respuesta:


La de Marc no se hizo esperar:

Esta mañana, nos hemos encontrado con esta noticia:


La moraleja creo que es evidente: “si respetas a tus lectores, ellos te respetarán a ti”. Y, por supuesto, la piratería no existe.




24 comentarios:

Iván Hernández dijo...

Pues sí, tengo algo que decir. He comprobado cómo los libros que se venden en Amazon de manera barata, cuestan muy caros a los habitantes de algunos países latinoamericanos por cargos de los bancos y demás. Eso condena a que los libros en esos países se descarguen mucho más que en España, donde gastarse un euro en un libro no es nada. Los escritores nos movemos en un mercado global y hay clientes a los que posiblemente sólo lleguemos GRATIS. Pero como compensación, siempre pueden hacernos buena publicidad.

Blanca Miosi dijo...

Considero la piratería de libros una falta de respeto hacia el autor. Somos muchos los que estamos sometidos a ella sin razón que se justifique. Sé que mis libros están siendo pirateados desde hace un tiempo y fue justamente Marc quien lo dijo en varias oportunidades. Es absurdo que un libro que cuesta menos de un euro como los que publico en Amazon se descarguen gratis, es injusto para quienes nos dejamos parte de nuestra vida escribiendo que lo poco que ganamos por ese trabajo sea aprovechado por otros de esa manera.
Pero todo en la vida tiene su compensación y a ella apelo. Hoy yo, mañana tú.
Gracias Sara, por poner este tema en el tapete.
Blanca Miosi

Anónimo dijo...

Yo puedo hasta entender q alguien quiera bajar gratis los libros de Dan brown. El tipo es multimillonario y tal vez sus libros no lo pueden comprar todo el mundo... pero robarle a un autor que está empezando y para colmo lo vende a .99 centavos. Hay q ser un desgraciado. Es como robarle a un pobre.

Yo le he comprado todos los ebooks de Juan Gomez jurado aùn cuando sus 1eros dos libros no me parecieron geniales. Se los compraba porque los precios eran justos y realmente eran entretenidos. Claro, el emblema del traidor me encantó y fue mas satisfactorio porque se lo compré por un precio cómodo. Yo creo q juan ha sabido "leer" la mentalidad de los lectores de hoy dìa y se ha acoplado a la realidad. Y estoy convencido que con esa actitud ha ganado más: como hombre y en ventas.

Por twitter soy: @solojoe

Sara dijo...

Hola Iván! Me gusta que hayas sacado a colación este tema porque se me ha olvidado mentarlo y considero que es muy importante. Tienes toda la razón. Es muy injusto que una novela que ha sido puesta a la venta a un precio razonable se vea afectada por cargos ajenos al escritor y que traicionan sus intenciones. Sucede algo similar en España con el IVA que se aplica a los libros electrónicos y la prohibición por ley de rebajar su precio más de un 5%. Son leyes injustas que, lejos de beneficiar al sector, lo perjudican notablemente. Hasta que comprendan esto, me temo que seguira habiendo quien no tenga más remedio que recurrir a la piratería. Muchas gracias por tu comentario. Un saludo.

Sara dijo...

Toda la razón, Blanca.
La cultura del "todo gratis" no se sostiene simplemente porque un libro no sale de la nada. Sale tras horas y horas de trabajo que necesitan ser recompensadas.
Si pedimos que un autor nos regale su obra porque sí, no somos mejores que aquellos políticos que nos piden que trabajemos voluntariamente.
Si el precio es justo, págalo. Apoya al autor y demuestra que no eres el pirata desalmado que han insinuado que eras.

Gracias por tu comentario.

Sara dijo...

Coincido contigo, Joe. Creo que los escritores que acaban de empezar y publican su obra a precios tan bajos merecen nuestro apoyo y nuestro respeto. Si no confiamos en ellos ahora, quizás no tengan la oportunidad de seguir escribiendo y perdamos a un futuro gran escritor en el camino.

Un saludo y gracias por comentar.

danibishop dijo...

Aparte del tema de los precios, hay que destacar el asunto de la facilidad. De nada sirve poner algo a un precio sensato si adquirirlo ofrece menos comodidades y garantías que hacerlo de manera 'alternativa' (no usaré 'ilegal' o 'piratería' hasta que un juez lo diga así o hasta que quien comparte cobre dinero).

La actitud de autores y editores es importante, pero la barrera tecnológica debe ser salvable. Amazon patentó la compra con un click, entendiendo dos principios básicos del consumo en internet: la impulsividad y la vagancia. La impulsividad la conoce cualquier usuario de Kindle que ve un libro por menos de 1€. El 'penny gap' cuando en un click tienes el libro deja de ser un problema. La vagancia es eso que hacía que nuestra abuela no entendiera para qué queríamos un mando a distancia. Ahora es importante que no tengas ni que levantarte del sofá... o que cambiar de pestaña... o que rellenar un formulario.

Amazon se puede permitir poner precios populares pero no olvidemos que está lastrando a la competencia y a métodos alternativos ya que nadie puede facilitar, por ahora, un sistema tan sencillo de compra.

Como ya habéis dicho antes, el tema es sintonizar con el lector actual... y tener las herramientas de negocio adecuadas.

@Giordino dijo...

Casi completamente de acuerdo contigo.
No obstante me gustaría añadir algo aunque sea tirar piedras sobre nuestro propio tejado: en España, donde se maneja la picaresca de manera excepcional y tradicional, se piensa que hacemos una obra social " robando " a los que consideramos que tienen poder.

Aunque económicamente no tengamos problemas, si lo podemos encontrar gratis lo hacemos, si nos posemos colar en algún sitio, lo hacemos, que alguien roba un banco, pensamos que lo merecía etc etc

En definitiva, debemos empezar por cambiar nuestra forma de pensar y actuar en las situaciones normales de la vida para cambiar en las particulares.

Sara dijo...

Dani: Imposible tener más razón. Creo que has explicado perfectamente una de las claves por las que el modelo de negocio de Amazon funciona y otros no lo hacen. Gracias por mencionarlo.

Giordino: Creo que tienes parte de razón en lo que expones, pero también creo que se generaliza mucho. Es cierto que hay mucho "pícaro" en España y una cultura del "todo vale", pero también es cierto que cada vez hay más gente concienciada con este tema y gente respetuosa con el trabajo ajeno. Creo que mucha culpa de este concepto lo tiene gente como la ex ministra Sinde, gente empeñada en tacharnos de ladrones a toda costa. Tengo la teoría de que si acusas a alguien una y otra vez de ser un ladrón, al final robará.
Gracias por tu comentario!

@Giordino dijo...

Nada que añadir Sara porque coincidimos. Claro que cambian las cosas, gracias a Dios, pero falta mucho aun.

Y lo de la ministra no nos engañemos, responde a pretensiones económicas de unos pocos amiguetes aprovechados ( por no decir votantes aprovechados ).

En fin, salvemos la literatura!!!!!

Juan Gómez-Jurado dijo...

Sólo quiero dar las gracias a Sara por su brillante exposición y a todos los que entráis a dar vuestras opiniones con educación y respeto, sean estas cuales sean. Un abrazo para todos!

Sara dijo...

Gracias a ti, Juan! Un verdadero honor leerte por aquí.
Y gracias por confiar en tus lectores.

Anónimo dijo...

Completamente de acuerdo en casi todo. Creo que Amazon no fue la primera en utilizar el one click. Apple tiene parte de culpa también ;-)

Por otro lado Amazon aprieta más de lo debido con su politica de precios. El no pierde nada, de hecho, es el autor quien sacrifica porcentaje.

De todos los libros a menos de 2,60€ Amazon de queda con el 70% de lo que el usuario paga. Deseo resto solo el 30%.

Todo se complica un poco más.

Saludos

Gabri dijo...

Al igual que Juan, deseo expresar mi gratitud por este fabuloso post de Sara y por todas las entradas vuestras en apoyo de la causa.
Como algunos de vosotros sabéis, soy de esos extraños personajes que consideran que la piratería es buena para nosotros. Sé que suena un poco extraño, pero pensadlo: la persona que piratea algo que cuesta menos de un euro, no es un cliente potencial; actúa por el placer que le proporciona haber "burlado" a la industria.
Ahora bien, ese pequeño acto de "ilegalidad" puede indirectamente proporcionarnos una buena dosis de publicidad inesperada.
Por supuesto que algunas personas tratamos de ganarnos la vida con estas cosas y la piratería parece que nos quita un pellizco... en cualquier caso, poner vallas al campo es una misión imposible y sólo nos queda el humor y la satisfacción de saber que sólo se piratea lo que interesa al público. De modo que ¡bravo, os (nos) han pirateado!

Muy sugerente el matiz de Iván, pero para eso yo tengo mi solución -mía y de otros como, de nuevo, Gómez-Jurado-: si no puedes comprarlo, te lo regalo. Así respondí en una página de descarga ilegal y así lo seguiré defendiendo.

Gracias de nuevo y abrazos a todos
G

Sara dijo...

Nada que añadir a lo que has expuesto (porque se puede decir más alto pero no más claro) salvo gracias por tus palabras y por estar ahí, apoyándonos. Gracias de todo corazón.

¡Un besote!

Sara dijo...

Gracias por tu aportación, Gabri.

Creo que has dicho algo muy importante y es que la persona que piratea un libro de 1 euro, en ningún momento ha pensado comprar tu obra. Ni a precio justo ni injusto.

Hay un matiz en el texto que no he señalado pero que me han comentado por twitter y me parece interesante decir aquí: La piratería no existe, solo los piratas. Y es cierto. Esta gente que comentas, los piratas, no buscan un precio justo o que cambie el modelo de negocio. Buscan burlar el sistema, desafiar a la industria. La obra al final es lo de menos.

Pero también es cierto lo que dices, sin demanda no hay producto. Si alguien se ha molestado en piratear tu libro es porque es un buen libro. Un curioso halago.

En fin, gracias por tu aportación.

;)

Oski dijo...

Creo que hay dos tipos de "pirata" (aunque no me gusta esta palabra) está el que baja cualquier cosa sin importarle nada lo que esté detrás (ya sea una película de una gran productora como el disco de un artista independiente) y el que piratea porque está contra la industria, sus precios desorbitados (que jamás van a parar al artista) y porque no puede permitirse gastarse lo que le pidan. Los primeros son dificilmente solucionables y probablemente actuen igual en todas las facetas de su día a día, los "caras" son una raza muy común en España y generalmente son los que más derechos exigen para sí mismo sin tener en cuenta ni importarles nada de los demás. Los segundos solo son solucionables con un cambio del modelo.

Si a mi un libro me cuesta 1 euro lo pago sin dudar, porque creo que es lo justo y como escritor aficionado que soy, algún día querré publicar un libro y es lo que me gustaría que hicieran por mi, sobre todo porque todos tenemos unos gastos que cubrir y una vida que atender y el "todo gratis" por mucho que les pese a algunos es inviable en un mundo en el que para todo se necesita dinero. Sigo sin ver razonable que un libro en papel cueste en España 20 euros. Tampoco veo razonable que algunos ebooks cuesten 20 euros cuando la edición en papel cuesta 22 o 25 euros...Pero bueno, esto es harina de otro costal y nos daría para un amplio debate.

En cuanto a Juan solo decir que me parece muy loable que un autor busque formas para que todos puedan leerlo, hablando se entiende la gente, demuesta una vez más que por encima del negocio está el amor a la escritura y a lo que hace.

Sara dijo...

Gracias a ti por leerme y por comentar! ;)

Sara dijo...

Poco más que añadir, Oski. Es totalmente cierto, el caradura español es especie autóctona y lo mismo le da un libro que el albornoz del hotel, el caso es llevarse algo. Esa gente es harina de otro costal.

Sobre los precios matizar que yo creo que va en función del libro. Un libro de fotografía tapa dura por 20€ me puede parecer barato y una novela de 150 págs. tapa blanda un robo. Se trata de buscar un precio justo, no tratar de robar al lector porque el lector no es idiota, sabe valorar un trabajo.

Muchas gracias por tu comentario!

Antonia Romero dijo...

Un post estupendo. Yo también tuve noticia de varias páginas donde se habían subido mis novelas y en las que pude leer un foro muy interesante sobre ella. En un primer momento pensé ¡ostras, ya no soy invisible! El hecho de verme allí entre escritores a los que siempre he admirado me produjo un sentimiento que, estoy segura, comprendéis. Después sentí cierta tristeza, mis novelas cuestan 0,89€, he discutido con compañeros que nos tildaban de autores del "todo a 100", defendiendo que esta filosofía sería entendida por los lectores. Ahora, que ya lo he asimilado, me siento doblemente agradecida hacia todos aquellos que han comprado mis novelas.

Un saludo :-)

Sara dijo...

Gracias por tu aportación, Antonia. Creo que los autores sois los que más información tenéis sobre este tema ya que lo vivís en primera persona.

Un saludo.

Cristx dijo...

Llegará esto tarde pero no puedo resistirme a comentar. Estaba buscando artículos sobre piratería y derechos de autor y me encontré con este. Puedo dar mis felicitaciones, pero creo que solo un autor tiene derecho a hablar de lo que se hace con el producto que él patentó: todo lo demás son opiniones más propias de una asociación de consumidores.

El principal problema que nos encontramos es que el comprador (lector si queremos) cree que un precio competitivo es una miseria, lo menos una piedra. Es decir, al comprador le da igual la calidad del producto, las horas de trabajo de este y las horas potenciales de disfrute del mismo, solo le importa pagar lo mínimo y sentirse generoso por no robarle al autor el fruto de su esfuerzo, ilusión, disciplina, organización…cuando, si mal no recuerdo, robar (privar de la propiedad) es un crimen a la altura de secuestrar (privar de libertad) o asesinar (privar de vida) a un individuo.

Dicho de otro modo, vamos a hacer un cálculo (no tan) supuesto:
Mi novela tiene 1000 páginas, varios mapas, apéndices, dramatis personae etc. Como no soy un escritor de segunda que suplica publicación sin saber lo que es un “;” puede que tarde una hora la página, 50 o puede que 45 minutos, eso sin hablar de lo que tardara en pensar la trama, corregir los textos y otros temas transversales. En total podría poner más de mil horas de esfuerzo en mi producto.

1000 horas= ¿100 céntimos?
En caso de que se leyese cincuenta páginas la hora (mucho decir):
20 horas= ¿5 céntimos la hora?

Pregunto al comprador medio: ¿de quién te estás riendo? No, yo no pienso vivir de la literatura, pero me molesta que me roben y luego insulten a mi inteligencia. A un español le pagan (o pagaban) 7 euros la hora, por tanto, ¿para esto acabamos con los malvados monopolios? Tengo entendido que un libro autoeditado solo busca palmaditas en la espalda,”estar ahí”, ¿pero es que e mercado digital ofrece acaso fuentes de financiación-mecenazgo a la altura de las editoriales y sus certámenes? Porque yo no veo nada. La piratería destructiva puede morir con alternativas, no con el ansia de no pagar un duro y dejar en la estacada a escritores ambiciosos, quitándoles posibilidades.

Si se me preguntara, las soluciones podrían venir de la mano de:
1ºUn impuesto hiperreducido para los libros digitales.
2ºUn desarrollo de múltiples páginas distribuidoras que compitan entre ellas. Los precios serán entonces de mercado (digital) sin meternos en “precios políticos” para acabar con piratas.
3ºUn sistema de negociación entre estas y los autores para discutir sobre asuntos de marketing, regalías, aspectos legales…que conciernan al producto presentado.
4ºUna persecución implacable contra páginas de descarga, más aún (como una que me conozco) que exigen dinero por una subscripción a los que quieren descargar, sin por supuesto darle nada a los autores.

Sara dijo...

Mmmm interesante, pensaré en ello. Sólo un apunte: tu no vendes tu libro a un único lector, por lo que no puedes pedirle que asuma el importe íntegro de tu trabajo. Tu creas un producto que puedes distribuir ilimitadamente.
Partiendo de tu ejemplo, si cobraras 7€ por hora, estaríamos hablando de que venderías tu ejemplar a 7000€. Es obvio que nadie pagaría semejante cantidad por un libro electrónico.
Por eso planteo, ¿es preferible vender un único libro a 7000€ o vender 7000 libros a 1€?

Eso es, por supuesto, decisión del autor. Es quien decide finalmente sobre su obra y la distribución de la misma.

Yo como lectora puedo opinar que estoy dispuesta a pagar un precio que me resulte asequible, lo primero y justo, lo segundo por un libro. Si no lo considero así, ni compraré ni leeré ese libro. Y, evidentemente, nadie puede obligarme a lo contrario.

Un saludo y gracias por tu aportación.

Cristx dijo...

De nada y gracias a ti por responder.

Claro que el ejemplo solo sirve para dar a entender a los lectores que, pese a lo que se piensan mucho, hacer arte cuesta. Si uno entiende de mercado claro que 7000 euros es un precio descabellado, pero también lo es el precio de 1 euro por razones ajenas a la competitividad. Ninguno de los dos precios son reales, de hecho, parten de concepciones artificiales y arbitrarias. El primer precio ya lo has desenmascarado tú, pero el segundo también hace falta que se lo trate como lo que es, un precio político.

El lector compra lo asequible y lo justo, pero esa noción baja no solo con los periodos alcistas y bajistas o con la calidad o falta de ella del producto, sino por factores vinculados a la piratería. Tú compras a un euro, pero ese precio está ahí para que no veas que 1000 páginas pueden valerte 5 euros…o gratis si confías en la piratería. Es decir, el precio no es fruto de la competitividad, sino del miedo a no vender nada gracias al contrabando cultural. Yo vería genial que los piratas dieran difusión a mi obra previa comisión (para sostener sus páginas y sus bolsillos) del ingreso total, pero no que me roben mi trabajo y que de paso creen campañas de terrorismo que devalúan completamente el precio de todas las obras, no solo las mías.
Otro aspecto esencial es que los libros cada vez pretenden que se vean menos como un producto que el autor vende ilimitadamente. Realmente internet ofrece problemas ya vistos en el mercadeo físico, en este orden:

1ºLa obra la escribo yo, sin ayuda.
2ºTengo que registrarla (pagos extra pueden haber muchos).
3ºLa página editorial se lleva una comisión.
4ºEl Estado se queda con otra (esta vez de lo ganado).
5ºLos piratas me quitan X % de ventas.
6ºLos revolucionarios exigen que mi obra pase a dominio público.
Resultado: la obra y lo que surja de ella es de todos menos mía. ¿WTF?

La verdadera pregunta sería… ¿Por qué vale la pena perder años de tu vida para luego encontrarse con esto? Suerte que las trampas pueden superarse, aunque la mayoría no sepa cómo.