Pretérito perfecto simple

Nos dijeron que no podíamos ser. Que ese nosotros nunca pasaría de un tú y yo. Que las conjunciones copulativas no estaban hechas para durar. Que al final de cada sueño siempre hay un despertar. Que no lo conseguiríamos porque ellos, antes que nosotros, no lo consiguieron.

Pero no les escuchamos. No hicimos caso a sus consejos. Seguimos caminando juntos, de la mano, hacia la piedra con la que ellos ya habían tropezado. No teníamos miedo. Lo prometimos, recuerda. Que no tendríamos miedo mientras estuviéramos juntos. Y luego, si las cosas salían mal, si al final nos separábamos indefinidamente, nos moriríamos de miedo por separado. Pero no dejaríamos que lo nuestro se escribiese a base de condicionales compuestos. No dejariamos que la certeza de un fracaso venciera a la posibilidad de un acierto.

Y arriesgamos. Pusimos todo lo que teníamos en aquel intento porque, en el fondo, solo nos teníamos a nosotros mismos. Corrimos sin miedo hasta que tropezamos una y mil veces contra la misma piedra. Abrazados sobre la hierba con las rodillas ensangrentadas. Riéndonos del miedo que se sentía tras cada caída. Volviendo al principio. Porque creíamos en nuestras posibilidades aunque ellas no creyeran en nosotros.

No sé si ganamos o fuimos derrotados. No sé si hubo un nosotros o tan solo un tú y yo traicionado por una conjunción copulativa. No sé si abrimos los ojos al despertar. Solo sé que al final nuestra historia se escribió en pretérito perfecto simple. Y, de algún modo, fuímos.


2 comentarios:

Nerea Riveiro dijo...

De alguna manera, lo fuimos!Oh, me encanta. He visto tus vídeos, me han gustado! Un besito.

Carlos dijo...

Eres

genial :)


Grecia es la conjunción "y" quieren destruirla para que el miedo venza y no podamos volver a levantarnos. Pero fuimos, y seremos!!