El tren mágico de Guzmán

El tren de Guzmán no es un tren cualquiera. Por fuera parece un tren normal pero, en realidad, es un tren mágico. Por supuesto, no lo sabe nadie. La magia solo funciona cuando nadie está mirando. Ni siquiera papá y mamá lo saben. Los adultos no saben nada de magia.

El tren mágico de Guzmán solo hace magia por la noche. Cuando Guzmán y su hermana Martina están durmiendo. Cuando papá y mamá se han ido a la cama. Cuando todo está en silencio y nadie, ni siquiera Guzmán, puede verle. Entonces, el tren mágico de Guzmán sale de su escondite. A veces se ha quedado guardado debajo de la cama. A veces detrás del sofá o bajo un montón de juguetes. No importa demasiado porque, esté donde esté, el tren mágico de Guzmán siempre consigue salir de su escondite y encender sus motores.

El tren de Guzmán se hace entonces más grande. O puede que sea Guzmán quién se hace más pequeño. Nadie sabe exactamente como funciona la magia de este tren. Solo se sabe que, mientras Guzmán duerme, el tren mágico le sube a uno de sus vagones y sale por la ventana sin que nadie le vea.

El tren se lleva a Guzmán a recorrer el mundo. A veces también se lleva a Martina o a papá. También a mamá, claro. Incluso, algunas veces, se lleva a todos juntos a dar vueltas alrededor del mundo. Mientras duerme, aunque no lo sepa, Guzmán viaja en su tren mágico. Y atraviesa los valles nevados de la lejana Rusia. O los campos de arroz de la recóndita China.

La gente, cuando los ve pasar, los saludo alegremente y dicen “Mira, ¡es Guzmán y su tren mágico!” y se ponen muy contentos. Porque, el tren mágico de Guzmán tiene otro secreto. No solo sale a hurtadillas de noche, con Guzmán y su familia dormidos en un vagón. No, además de eso, el tren mágico de Guzmán reparte ilusiones. Las va dejando salir por su chimenea de vapor, para que lleguen a todas partes. Algunos las ven llegar y las cogen al vuelo. Otros, como Guzmán, están dormidos y no ven como se depositan en su mesilla de noche. Solo a la mañana siguiente, cuando abren los ojos, se encuentran con la ilusión que el tren mágico de Guzmán les ha dejado. Y sonríen.

Cuando ha terminado de recorrer el mundo, el tren mágico de Guzmán vuelve a casa. Vuelve a la habitación y se hace otra vez pequeño. O hace que Guzmán vuelva a ser grande, eso nadie lo sabe. Se esconde debajo de la cama. O detrás del sofá. A veces no se acuerda muy bien de donde estaba y aparece en otro sitio. Luego se queda muy quieto hasta que sale el sol.

Papá y mamá entran en la habitación para despertar a Guzmán, que ha tenido un sueño muy raro. Ha soñado que un esquimal le lanzaba una bola de nieve a la ventanilla del tren. Martina se ríe y luego van todos juntos a desayunar. El tren mágico de Guzmán aprovecha entonces para limpiar la nieve que le ha quedado en la ventanilla. Para que nadie sepa que es mágico.





*** He escrito este cuento para una persona muy especial. Tiene 3 años y se llama Guzmán. Es tremendamente valiente. Como Guzmán solo hay uno entre cien mil. Eso tiene que ser magia.

5 comentarios:

jose carnero dijo...

Muchas gracias Sara por este cuento tan bonito. Es un regalo que nos ha llenado de ilusión. Nos ha encantando.
Gracias por regalarnos desinteresadamente tanta magia.
Un beso

Carlos dijo...

Lo mejor de esta magia es que no tiene truco, tan solo calor humano, ilusión y labor solidaria.

¡Animo Guzmán y familia!

Chapeau Sara

P. dijo...

tienes un premio esperándote en mi blog :)

Shamrock. dijo...

Guzmán tiene que estar muy orgulloso <3

Yandros dijo...

Me has llevado hasta Guzmán, quizás he viajado en ese tren y no me he enterado.
Tienes magia en las palabras, siempre lo he dicho. Regalarlas a Guzmán es algo grande.
Tú eres grande
Guzmán es grande
Y ya me habéis hecho llorar en sábado joder...